Barcelona salvaje, 2

Barcelona salvaje, Letra Salvaje09.21h.- Ni la más mínima señal de incertidumbre en mi pulso. Eso me indica que el proceso de gestación de Letra Salvaje ha concluido. Si hemos madurado en la dirección correcta no importa, pues habremos de ser nosotros mismos los que demos la dirección que convenga a cualquiera de nuestros actos sobre la cultura.

11.33h.- En vano busco todo esto en mi mente, pues está esparcido por todo mi cuerpo. No lo llevo a un razonamiento. Ni lo intento. Sólo entro a Pequod y dejo que todo fluya. Me doy cuenta del infinito abismo que separa a las personas y del milagro que supone que las palabras lo sorteen con esa suficiencia. Cuando dejamos de cruzar los brazos todo se hace más fácil. Ahora vendrá lo más duro y emocionante: estar a la altura de nuestras promesas.

12.41h.- Me siento bajo el sol en un banco del Passeig de Sant Joan. Durante 15 minutos permanezco inmóvil. Cuando retomo la marcha todo ha cambiado. Noto una ligera desviación en mi pierna izquierda. Apenas unos milímetro, pero el paso no es el mismo, la distancia no es la misma. Se lo hago saber a mis socios. A ellos les ocurre igual. No sé por qué, pero no me sorprende lo más mínimo.

14.57h.- Me agencio un bocado rápido en el Mercat de la Boqueria. Mientras camino hacia el manicomio paso junto a las basuras del mercado. Las gaviotas se están dando un festín formando una algarabía tremenda. Una me pasa en vuelo rasante con trozos de pan en su pico siguiendo la calle Hospital. Todos los carroñeros somos iguales.

15.39h.- Sin rumbo. Me abandono a mis ejercicios literarios de adivinación de las historias de los transeúntes con los que me cruzo. Por un momento imagino que me cruzo conmigo mismo: Cansado. Demasiado mayor para ser estudiante. Anota mientras camina en una pequeña libreta roja. ¿Escritor? También puede que se trate de una terapia. Mirada muy intensa. No es escritor. Caminar pesado. Tensión en los hombros suscitada por ciertos pensamientos clandestinos. Se para. Me paro. Los mecánicos chasquidos de una multicopista son un buen umbral en el que detenerse. Imprenta Badía 1888. Lo anoto. Lo anota. ¿Impresor? ¿Editor? Qué más da. Ya gira la esquina de Pintor Fortuny y se pierde camino del antiguo Hospital.

20.14h.- Me premio. Uno de los pocos ejemplares disponibles en España. Es muy difícil de digerir. Fotografías en el quicio de lo imposible y lo bello. Valiente. Cruda. Disfruto de ella y me olvido de cenar. Este será mi alimento por esta noche.

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