Libreros salvajes. La Nave, Salamanca

En Letra Salvaje tenemos un plan: mostrar el libro en su complejidad. Queremos hacer emerger la trama de oficios que son necesarios como su condición de existencia porque, muy a menudo, el ciudadano reconoce el objeto pero ignora las sociedades secretas que trabajan en su preparación, en su venta o incluso en su rescate. Esta sección está dedicada a reunir las voces de aquellos editores, impresores, libreros… que por su papel proactivo en el combate por el libro deben ser considerados insignes compañeros salvajes.

Comencemos por el número 14 de la calle Compañía de Salamanca. Allí podrán encontrar La Nave, un espacio vestido en vidrio, madera y piedra que alberga una librería anticuaria y una joyería de autor.

La Nave librería anticuaria y joyería artesanal

Podemos suponer que os han hecho la pregunta mil veces, pero ahí va una vez más: ¿cómo surgió la idea de hacer convivir una librería anticuaria y una joyería artesanal?

La Nave es un proyecto cooperativo que nace de dos trayectorias previas y una amistad. Uno de nosotros vendía libros de segunda mano y el otro se dedicaba a la joyería de autor artesanal. Cuando abrimos la tienda explicamos así en un texto el cómo de La Nave:
“La historia de un proyecto es también la historia de su nombre. La Nave nace como nave de los locosstultifera navis—, mito frecuente en la iconografía medieval donde la navegación era concebida en sí misma, por el placer de acometerla y no por su sentido trascendente. Voces amigas nos recordaron que el espíritu castellano-leonés es proclive a la literalidad de las interpretaciones y por ello quedó solo en La Nave.
Toda nave es una heterotopía. Una heterotopía, un otro lugar, es un emplazamiento donde las relaciones que predominan en el espacio en el que habitamos comúnmente quedan invertidas o neutralizadas. Como las utopías, son el reverso de la sociedad real pero, a diferencia de éstas, se encuentran realizadas, materializadas. Una heterotopía, como una nave, es un lugar fuera de un lugar. Como afirma el pensador francés Michel Foucault “si imaginamos que al fin y al cabo el barco es un pedazo flotante de espacio, un lugar sin lugar, que vive por sí mismo, que está cerrado sobre sí y entregado al mismo tiempo al infinito del mar y que, de puerto en puerto, de juerga en juerga …, va a las colonias a buscar lo más preciado que ellas guardan en sus jardines, se comprenderá por qué el barco ha sido para nuestra civilización desde el siglo XVI hasta nuestros días, a la vez no sólo, por supuesto, el mayor instrumento de desarrollo económico (…), sino la mayor reserva de imaginación. El navío es la heterotopía por excelencia. En las civilizaciones sin barcos los sueños se secan, en ellas el espionaje reemplaza a la aventura y la policía a los corsarios”.
Una de las características de las heterotopías es su capacidad de yuxtaponer en un solo lugar real varios espacios que en el mundo del afuera resultan incompatibles o divergentes, como una joyería y una librería anticuaria. La Nave teje una madeja que por soñada es real entre lo tradicional y lo innovador, lo comercial y lo social, la labor artesana y la artística.”

¿En qué momento apareció la vocación de libreros de viejo?

La vocación nace día a día o al menos tomo conciencia de ello cada vez más. Llevo dedicándome al libro de segunda mano y antiguo desde hace 15 años. Quizás ahora de modo más sistemático.

Algunos transeúntes de Salamanca aseguran haberos visto en su día con un puesto de libros en la Plaza del Corrillo. ¿Cómo recordáis la experiencia? Ahora que los libros se han ausentado de una Plaza del Corrillo invadida de terrazas, ¿qué echáis de menos de ser libreros callejeros? ¿Y en qué ha cambiado vuestra vida de libreros la apertura de La Nave?

El Corrillo, una pequeña plaza del centro de Salamanca con tradición de puestos de venta de artesanía y libros, fue nuestra vida en muchos sentidos durante mucho tiempo. Comenzamos a vender libros y artesanía mientras estábamos en la Universidad. El Corrillo no solo era nuestro sustento sino un punto de encuentro con amigos y una forma de vivir de manera autónoma. No todo fueron buenos momentos. Estar en el Corrillo era algo duro y mágico a la vez. Además, y esto era muy gratificante, entrabas en contacto con gente que jamás entraría en una librería anticuaria o en una joyería de autor. La Nave debe mucho a ese trayecto. Ahora las cosas son más formales, más complejas y, a la vez, con más opciones. A veces se echa de menos la frescura y los tiempos libres de la anterior etapa.

La Nave joyería artesanal librería anticuaria

Sabemos que organizáis un ciclo sobre “Las Artes del Libro” en el que se han abordado asuntos como el trabajo de encuadernación o el oficio de librero de viejo. ¿En qué lugar han quedado los oficios del libro con la burbuja editorial y qué lugar pensáis que deberían ocupar en una hipotética renovación del sector?

El libro es probablemente uno de los objetos más complejos que ha inventado la humanidad, como contenido y como continente. Los oficios del libro, incluido el de librero de viejo, son concebidos en los actuales debates sobre el libro como especies folklóricas a extinguirse. Es cierto que no ocupan el lugar que tuvieron pero también es verdad que son el mejor lugar para reflexionar sobre las trasformaciones que están afectando al libro en papel y a la industria editorial. Si entendemos el futuro como un tiempo a crear colectivamente y no bajo un mero prisma determinista en sentido económico y tecnológico, las tareas artesanales jugarán un papel reflexivo esencial como locus amoenus, espacios de sosiego donde palpar las tensiones cotidianas que se generan en cada pequeña transformación. Es en este sentido en el que entendemos La Nave, como espacio desde el que imaginar el futuro y así hacerlo nuestro. Con minúsculas, claro.

En cuanto al trabajo del librero de viejo, ¿qué papel tiene hoy frente a un sector editorial obsesionado con el corto ciclo de la novedad?

Acabamos de redactar un texto sobre este tema que sirvió para presentar una conferencia sobre el oficio de librero de viejo, y como nos quedó muy chulo pues aquí os lo transcribimos:
Espacio de intercambio y, a veces, hasta de culto, referencia del curioso, escondite del huido, refugio del lector, o simple bazar o almacén, hallamos en la librería de viejo o de antiguo, como se prefiera, un punto de cordura, una aparente contradictio in terminis. Estos lugares, por los que algunos sienten devoción y otros repelús, son el puente necesario entre la actual situación que sacraliza y deprecia al libro por igual. Consiguiendo escapar de la cada vez más enajenada lógica del mercado del libro nuevo y de su dinámica de edición-destrucción, la librería de viejo descansa en la dialéctica de compra-venta de objetos ya comprados y vendidos, alargando así la vida de los libros. De esta manera, el libro se mantiene en un ciclo de reencarnaciones, protegido de la abrupta desaparición. Y es precisamente en el final de cada una de sus vidas, donde el librero entra en el proceso; la responsabilidad en la selección de los ejemplares que compra y la elección de cómo y cuáles dispone a la venta. Pero en este proceso aparentemente calculado y neutral, el librero de viejo, movido unas veces por criterios comerciales, intelectuales o, incluso, por el mero gusto (lo mismo da), se convierte en custodio de las obras adquiridas, en regente de un esquema de patrimonio vivo. Tarea vital del librero anticuario es evitar la tentación de romper el vínculo entre el libro y el lector, con los valores intersubjetivos que contiene y que le hacen garante de un tiempo irrecuperable. Rescata así el librero al libro de la condición de mero fetiche, de objeto de culto o desgana.”

La Nave joyeria artesanal librería anticuaria

¿Qué formas de colaboración pensáis que pueden darse entre el mundo del libro antiguo y el de la edición independiente?

Las librerías de antiguo o de segunda mano son por su propia estructura independientes. Una librería así es un espacio fácil para arropar a las editoriales independientes, hechas a la medida humana, a la del lector. Librerías pequeñas y editoriales independientes se pueden tutear con más facilidad. No existen mesas de novedades y eso oxigena mucho la atmósfera.

En 2003, la editorial boloñesa Zanichelli publicó el Catálogo razonado de libros imposibles de encontrar —Catalogo ragionato di libri introvabili. ¿Podríais explicar alguna aparición milagrosa que hayáis conseguido, y algún título que por “inencontrable” penséis que debería engrosar dicho catálogo?

Ninguno específico, o muchos. Probablemente la tarea más gratificante de una librería de viejo es la compra de libros porque abre las puertas permanentemente a pequeños hallazgos en rincones olvidados de bibliotecas particulares, desvanes, trasteros, casas cerradas. Adquirir libros supone en muchos casos rescatar de la desaparición autores en desuso, ediciones de imprenta de provincias, primeras obras de escritores que quizás nunca se llegaron a consagrar.

Y, para terminar, ¿podríais explicar algún momento de la librería en el que os hayáis sentido libreros salvajes?

En general cada momento en La Nave es salvaje, en el amplio sentido del término. Estar en una embarcación tiene esas cosas…

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