Terra incognita

Terra incognita, Ignacio Fuster

Otros habrá que sepan hablar con justeza de los versos que Ignacio Fuster nos ha dado en su Terra incognita. Nosotros no podemos por dos circunstancias poderosas: de un lado está la amistad que nos une a Ignacio; del otro, el haber sido en parte artífices de la existencia de este volumen. Artífices de esa pequeña parte del libro que depende de ciertas decisiones: la decisión de que esté compuesto en un tipo concreto, la decisión de que esté impreso sobre un papel y no sobre otro, la decisión de que esté encuadernado con estas cubiertas y no con otras cualesquiera. La amistad y el trabajo editorial, entonces, se nos han venido a mezclar aquí como dos caras de lo mismo para arruinarnos la ecuanimidad y para darnos el apasionamiento.

Terra incognita, Ignacio Fuster

Recuerdo cómo este libro fue cobrando sus determinaciones estación tras estación. Se eligió para él un tipo Garamond, y fue una buena decisión. Si Gutenberg fue la infancia de la tipografía y la imprenta Aldina fue su radiante juventud, Garamond fue el responsable de llevarla a su madurez. De igual modo, los versos de Terra incognita son la cosecha de una madura dedicación al arte poético. Se le eligió un papel con un tono ahuesado y un gramaje suficiente, porque todos estos poemas aspiran a la relectura, y nos parece que un papel opaco y suave muestra un poema como reposando en su superficie y a la espera. Por último, trabajamos las cubiertas junto a Ignacio aprovenchando esa ilustración suya que se muestra y se oculta entre la portada y la solapa anterior. Nos pareció que esa extraña rosa de los vientos, reforzada por dos ejes de color, decía gráficamente lo que los poemas de Ignacio Fuster dicen como conjunto: que hay un componente horizontal, mundano, que no puede dejar de encontrar en su camino los elementos verticales de lo transmundano, lo celeste, como la aspiración a esas tres cumbres que él menciona: la poesía, el erotismo y la mística.

Terra incognita, Ignacio Fuster

Nos parece, además, que lo fundamental es que todas estas decisiones puedan trabajar como un ronroneo callado, como en el fondo, sosteniendo la voz bien temperada de todos estos poemas. En ellos se podrán encontrar versos que valdrían para decorar divisas o blasones, como aquel que dice que “el Dios de los hombres no conoce la risa”, o aquellos otros que advierten: “aprende / pero no aprendas demasiado”. En esa misma pieza el lector encontrará un aviso para navegantes que bien sirve para orientarse en esta Terra incognita:

“Como la resina desciende
la palabra,
la palabra sin dirección única,
la que rechaza
los dominios del hombre
y no cesa hacia la
raíz inalcanzable.”

Terra incognita, Ignacio Fuster

Se lo hemos oído decir a Ignacio: “el único compromiso del poeta es con el lenguaje”. Si nuestros artilugios editoriales pueden facilitar al lector el reconocimiento de ese compromiso, y el impulso con el que la voz del poeta reclama esa “raíz inalcanzable”, entonces en Letra Salvaje podemos darnos por bien servidos.

[Terra incognita, de Ignacio Fuster, se presentará en el Kaf café
el próximo miércoles 26 de marzo desde las 20 h.
]

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